Cronicas de un viaje bizarro… (2)


El despertar de la mañana siguiente estuvo rodeado de una magia particular… Sobre todas las cosas, el clima era ideal… hacían 26 o 27 grados, un sol divino y el contraste con el calor agobiante del pavimento de Buenos Aires con el sonido y el olor a mar que había en el aire daban la nota justa para levantarse con una sonrisa estampada en el medio de la cara de cada uno de nosotros…

La posada ofrecía un desayuno completísimo, en donde uno podía tomar un té, o café, o jugos de distintas frutas como naranja, ananá o mango… También habían tostadas y distintos tipo de panes, fiambres, huevos en distintas formas (revuelto, frito, omelette, etc.), y muchas frutas entre las que se destacanam la zandía, el mango, el ananá y las frutillas… La verdad es que era un lujo estar en un lugar como el que estábamos, desayunando de la manera en la que lo hacíamos…

Cuando terminamos de comer, bajamos a la playa por las calles de arena entre juegos y excitación… el mar, en ese particular momento del día, estaba mas azul que núnca… el sol, que pegaba desde arriba como un fuego que no paraba de quemar, iluminaba nuestros deseos de relax, diversión y bronceado… Rober, que era un tipo que vive preparado para todo, había llevado un juego de ‘paleta-pelota’, cartas, una pelota de fútbol e instrucciones precisas para hacer surf y no morir en el intento… Todo estaba dado como para que nuestro primer día de playa sea solo el comienzo de una cadena de días soñados… o por lo menos eso pensábamos…

Me acuerdo que cuando escuché el grito de L por primera vez no le di importancia… yo estaba acostado en la arena panza arriba escuchando algo de música tranquila tomando sol, mientras que Martín y Rober jugaban con la paleta-pelota y Lucas y Juan se metían al mar y salían, para volverse a meter a los dos minutos… Creí escuchar en un momento, casi dormitando, que J y L querian alquilar un par de tablas de surf y unirse en el intento de cabalgar un par de olas, pero no me pareció extraño que lo hagan… después de todo, si alguien iba a intentar surfear, ese iba a ser J… y L que es buen compañero y amante del agua, lo iba a seguir con seguridad…

– Juaaaaaaaaan!!!!! Juaaaaaaaaaaaan!!!! – gritaba Lucas – … Juaaaaaaaaaan la conchadetumaaaaaadreeeeeeeee!!!!!
– ¿Qué pasa? – pregunté medio dormido
– No se… – me dijo Martín – … algo con Juan según se…
– No me digas, pelotudo… ¿Vos decís? – le contesté irónico
– Callate… ¡Hey, Lu! ¿Qué pasó?
– Nada… no se… dejé de verlo a Juan…
– Bueno… dejálo… debe haber ido a buscar olas más para allá… – le contestó Martín señalando por detrás de la duna
– Si que se yo…, ni me aviso… – le contestó Lucas, medio extrañado. Juan no era de desaparecer porque sí, pero bueno, en vacaciones uno sale de su comportamiento convencional del día a día y se relaja mucho más… era entendible si Juan había querido irse más allá sin ganas de avisarle a nadie… Es un pueblo chiquito y el lo conoce muy bien… sabe donde está la posada y en definitiva lo iríamos a ver ahí más tarde si no aparecía por la playa…
– Es un pueblo chiquito… – dije – … seguro lo vemos más tarde en la posada…
– Seh… que se yo… buen, chauuuuu…!! – dijo L y se fue corriendo al mar.

Yo seguí en la mia, mientras que Martín y Rober siguieron en la suya… Lucas también… y supongo que Juan tambien, sea lo que eso sea donde eso sea… Durante varios minutos que no pude calcular me quede relajado, tirado panza arriba como estaba… Fue uno de esos mágicos momentos que suelen darse cuando uno está de viaje, en donde se logra perder la percepción del tiempo y ponerse en un estado mental suspendido en el que no se piensa en nada de nada de nada de nada… Mi mente, en vez de vagar por sus propios rincones como siempre, estaba en blanco…, concentrada únicamente en las notas flamencas de una guitarra criolla y en el trasfondo del sonido del mar, que había logrado equilibrar bajando un poco el volumen de la música y dejando los auriculares a medio poner, sueltos en mis oídos… Cuando estaba en mi mayor punto de relax, soñando despierto casi, siento que me caen varias gotas de agua fría por todo el cuerpo… lo primero que pensé fue una maldición, por arruinarse el clima de esa manera… cuando abrí los ojos, la maldición pasó a tener como destinatario a Lucas…

– ¿Que hacés pelotudo? – le dije con cara de malo, pero sin enojarme
– Mojate gordo, jajajaja…
– Pero che… no se te puede sacar a pasear a vos, eh?
– Jajajaja… ¿Vamo’ a comer algo?
– ¿Que hora es?
– No se… esperá… Robeeeer…!!! ¿Que hora eeesss?
– No se…!! – gritó desde unos metros mas alla R – … pero por la posición en donde está el sol deben ser las 12 y pico, no más de la 1 y mediaaaa…!!
– Ah bueee… – me miro L – … este pibe no se si habla en serio o es un salame importante…
– ¡¿¡¿Vamo’ a comer algooooo?!?! – les grito Lucas a R y M
– Daleeee…!
– Dale gordo, levantate y vamos…
– MMMmmmmhhhhhhbueh… – dije estirándome y me levanté con las pocas ganas de quien estaba por quedarse dormido profundamente… tenía hambre, asi que a los dos segundos dejó de importarme… igual podía dormir cuantas siestas quisiera…
– ¿Que hacemos con Juan? – pregunto L
– Ya fue… va a bsucarnos cuando el quiera… es grandecito… – le dijo M
– Es verdad… relajate Lu… – le dijo R
– Bueno… ¿Qué comemos?

Empezamos con el debate del almuerzo y eso pasó a ser nuestra preocupación más severa… mariscos, pizza, algún sandwich, pasta… teníamos muchas opciones y cada uno quería algo distinto… nos decidimos por poner turnos… Alfabeticamente, cada vez que hubiera que decidir una comida, decidiría el que fuera su turno… discutimos dos minutos más sobre la opción alfabetica, vale decir, entre si el orden alfabetico era del nombre o del apellido… por votación se eligió el apellido… El primero era Juan, porque su apellido empieza con A…

– ¿Ves que sos un pelotudo? Te dije que lo teníamos que hacer por nombre… – dijo Lucas
– Tarado… – le respondio Martín – … por nombre Juan tambien viene primero… gil…!
– Bueno, ¿Quién es el segundo? Juan elige último por nabo…
– Por apellido entonces sos vos gordo… ¿Qué elegis?
– Me da igual…
– Daaaaale gordo… ¡No jodas! – me gritaron todos casi a la vez
– Bueno… vamos ahí… a ese lugar… tiene un poco de todo…
– Bien gordo…, ¿Ves que podés cuando querés?
– Callate Lu…, se muy bien que querés ser como yo cuando seas grande… jajajaja – le contesté y nos reimos todos… había un muy buen clima y si bien nos la pasábamos puteándonos, todo era en broma y con buena onda…

Nos sentamos y comimos entre charlas serias y risas… entre muchos “mirá esa mina” y varios “que bien que se la pasa aca”… Con R decidimos ir a caminar un rato para ayudar a la digestión… Yo no entendía de donde venía ese idea de que eso ayuda a la digestión y más que nada me pareció siempre una cosa de viejos, en tal caso, lo que hace es quitarle la sangre al estómago para llevarla a las piernas, pero R me convenció con una justificación típica de él… Caminamos una hora y llegamos hasta un lugar alejado del pueblo, lleno de palmeras y vegetación de playa, de dunas… Había mucha paz y se escuchaba solamente el ruido del viento… R me contó sobre su vida, sobre sus cosas… hace mucho que con R no charlábamos tan profundamente algunos de los temas que en esa caminata surgieron, y eso me gustó… Me contó que le gusta mucho una chica que no le da bola, y que a veces se desespera por llamarle la atención… Yo lo conozco hace mucho a R y núnca supe que tenga problemas con las mujeres… mejor dicho, para conseguirse mujeres… pero parecería que con esta chica se le da vuelta la tortilla… se olvida de todo lo que sabe y se entrega únicamente a sus impulsos… y a veces eso juega en contra… charlamos de eso un rato… de como los humanos somos animales instintivos igual que todo el resto de los animales, y que aunque nos pensemos racionales (ironía esa de pensarse racional), igualmente lo básico del instinto lo mantenemos… Que a veces hay que alejarse para que la otra persona se acerque, y que no siempre la vida es como es en las películas…

– …yo te aseguro que si yo voy como un pelotudo una noche de lluvia a la casa de esta mina y con un grabador a pilas le pongo a todo volumen “In your eyes” de Peter Gabriel como en esa película, seguro que sale el chabón que se la garcha, le alcanza un paraguas mientras le dice “alcanzale esto a ese pobre boludo”, y viene ella a decirme que estoy loco, que me vaya y que no me quiere ver mas… – ironizaba R mientras se reia de si mismo.
– Seguro… jajajaja, que gracioso… o sale un vecino y te caga a trompadas…
– También… todo puede ser…
– Che, sentémonos aca a hacer uno…
– Dale…
– Bueno, la cosa es que no me da bola… y eso me frustra mucho…
– Hay muchos peces en el agua viejo…,  vos tranquilo…
– Si ya se…, no es eso lo que me molesta… lo que pasa es que me siento un tarado porque todas mis armas de seducción quedan nulas cuando la veo…
– Y bueno…, no se…, deja de verla…
– Si… es lo que voy a hacer… cuando vuelvo le corto el mambo de una…
– Claro… ponele salsa…
– ¿Que decís gordo?
– Nada, jejeje… un chiste malo…
– Malísimo…
– Malísimo…

Estábamos sentados disfrutando del paisaje y del clima, y de la charla, y de todo en realidad, cuando un grito nos hizo saltar…

– AAAAAAAAAAAAAAAaaaaaaaaaahhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
– Aylaconchadetumadre…!!!!!!!
– Hijodeputamecaguetodooooooo!!!! – dijímos…
– Jjajajajajajajajajjajajaja como se cagaron gilessssss….!! – se reía Juan de nosotros
– Juan la puta que te parió!!! – le dijo R – … ¿Dónde mierda estabas? La gente está preocupada por vos…
– Dando vueltas… ¿Comieron?
– Si… ¿Vos?
– No… pero no tengo hambre…
– Bueno… ¿Volvemos?
– Dale…
– Yo me quedo, eh… – dijo J – … quiero seguir aca…
– Pero, ¿Que estas haciendo aca?
– Nada, gordo… doy vueltas… paseo… lo mismo que vos… ¿Vos que haces aca?
– Bueh…, tenés razón… nosotros volvemos… ¿Nos vemos directo en la posada…?
– Dale…
– Vamos Rober…
– Dale…
– Cheee…! no saben!! me olvide de contarles… – dijo J – … encontré una de esas ranas rojas que si las chupas como que te drogan y quedás re loco!! jajajaja…
– ¿En serio? – le pregunté intrigado – … ¿Y la chupaste?
– Jajajaja Si!! ¿Como pensás que se que pega sino?
– Sos un asqueroso… – le dijo R – … vos metés la lengua en cualquier lado eh…?
– Andá a cagar hijo de puta…! fue solo una vez!!
– ¿De que hablan? – pregunté
– No importa… – me dijo rápido J – … después los veo…!! chauuu!! – y se fue corriendo para otro lado mientras R y yo nos bamos caminando para el lado del pueblo´.
– ¿De que hablaban?
– Una vez en mi casa del country estabamos con Juan y llamamos dos putas y vinieron unas cosas que no se parecian ni a un bicho, no se que eran, pero mujeres no… la cosa es que el asqueroso de tu amigo se la paso apretando con una toda la noche, y hasta donde se, le chupó cada centímetro del cuerpo… el problema no es ese… el problema es que la mina era un ente… una masa más oscura que la noche y con muchos signos de desatención en cuanto a la pulcritud o si higiene personal… no se si me explico sin ser facho…
– Entiendo perfectamente jajajajaja… que tipo este Juan…!
– Si… mal…

Volvímos a la playa y nos reencontramos con Lucas y Martín… estaban tirados en la arena en posiciones que no puedo describir, pero que no dejaban mucho a la imaginación… alrededor de ellos estaban nuestras amigas cordobezas que partían la tierra… Estaban fumando y tomando cerveza…

– Holaaaaaa…! – nos recibió una de las chicas, Caro, que es morocha y peticita, bien menudita pero que tiene un cuerpo muy lindo… Se la pasaba en bikini todo el día, y se notaba que a Lucas le gustaba porque no paraba de hablarle…
– Hola… ¿Qué hacen? – respondí…
– Nada…, aca… ¿Ustedes? ¿Caminaron mucho?
– Si… fuimos para alla… nos encontramos con Juan… está re loco por ahi corriendo…
– Jajajaja… que pibe…
– Si… ¿A ver? Dame aca… – dijo R pidiendo la cerveza
… y asi se nos pasó la tarde… sin preocupaciones, sin tensiones ni estres… disfrutando de donde estabamos y de lo que estabamos haciendo…, charlando con nuestras nuevas amiguitas…  Todavía no sabíamos, y creo que no nos lo imaginamos porque no prestamos atención a los detalles… asi y todo, ¿Quién presta atención a esos detalles cuando uno está de vacaciones…?

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