Reflexion reflexionada


REFLEXION 108 (11.01.2010)

¿Cuánto cuesta creer? O, aun más… ¿Cuánto cuesta entender? Y no hablo de las cosas simples, de lo cotidiano, sino de su tras fondo…

A ver si logro explicarme mejor… Yo no digo que cuesta entender, por ejemplo, como funciona el impuesto al valor adquirido, o el monotributo… Tal vez, a algunos les resulte más difícil y a otros mas simple… Pero no hablaba de esas cosas…, sino del entramado complicado que es la interacción humana… Como nos interrelacionamos entre nosotros, desde como somos con un completo extraño, hasta con nuestros mejores amigos… Desde la chica a la que conocimos la semana pasada y nos gusta, hasta a esa novia que tuvimos por 4 años… Me exacerba ver como todas estas formas de relacionarse estan íntimamente ligadas a la mentira, el engaño y la distracción…

Me molesta pensar que, por ejemplo, para conocer una chica tengo que dejar pasar un tiempo prudente, y no puedo llamarla cuando esté entrado en ganas… o esperar determinada cantidad de días para invitarla a salir… ¿Por qué tengo que empezar una relación con mentiras, cálculos y estratégias? Si, en definitiva, después tendré que emprender la ardua tarea de nutrir esa relación con confianza, respeto, consideración y cariño… ¿De qué me sirve calcular tanto algo que me gustaría que “fluya” y sea natural?

Siempre -o casi- tenemos las mejores intenciones, pero eso parece no servir… Al final, siempre gana el mas frío de cabeza, pero después a uno le reclaman o le explican que ser frío está mal, que uno debe abrirse con la otra persona y lograr un vínculo emocional completo, en donde todo esté claro y sea dicho de forma natural y sincera, para poder asi tener confianza plena con la otra persona y disfrutar de la relación sin que cosas tan banales como los celos entorpezcan todo…

¿Entónces como es? ¿Qué hay que hacer? ¿Qué diría un Manual en estos casos?

El manual diría: Conquistala siendo frío y distante, y cuando la tengas CAMBIÁ…

¿No es una incoherencia? Porque empezar una relación forzandose a ser de una manera para después cambiar me parece algo ridículo… Si bien el cariño va aumentando conforme la pareja se conoce y se gustan más (si tienen suerte), me parecería mucho más natural si esta pareja se conoce desde el día cero de la forma real, como son cada uno en realidad, y no la frialdad y especulación de las reglas socialmente bien vistas sobre las salidas entre dos personas que se están “conociendo”…

Y después de pensar mucho, de repasar varias veces las situaciones de mi vida que me llevan a tener este punto de vista sobre el asunto, y además, reveer mi comportamiento a lo largo de mi vida social con el sexo opuesto, me doy cuenta de lo que más me duele… No sólo yo SOY asi, sino que también es prácticamente una condición del ser humano… y va mucho más profundo que solamente las salidas con alguien que a uno le gusta, mucho más se adentra en el maldito y maravilloso, agotador pero intrigante espiritu instintivo humano…

No somos animales de carroña…, aunque podemos parecerlo en la vida moderna, lo que comemos nos gusta cazarlo… es algo natural que desde hace millones de años está dentro nuestro… Necesitamos la sensación de ser “el cazador”… De perseguir una preza, acorralarla, hacerla nuestra con un golpe de garra o clavandole los colmillos… Somos animales de caza… Está en nuestros genes, en nuestra naturaleza…

Mi viejo me decía una frase siempre, y que gracias a que me la repetía constantemente no me voy a poder olvidar núnca… Cada vez que yo le pedía que me compre algo y el no quería comprarmelo -aunque luego de ponerme realmente insitente por ahi lo hacía- el me miraba y me decía: “No tengo todo lo que quiero, pero quiero todo lo que tengo”… Y yo no tenía más nada que decir, ya que con esa simple frase me decía “nene, ya te compré muchas cosas, no me jodas más”… Y ahora me doy cuenta que es una gran filosofía de vida la que me trataba de enseñar…

Entiendo ahora un poco la frase, y la puedo dividir en dos partes, la positiva y la negativa… De manera negativa, puedo decir: “Mentira, nada que ver… uno siempre quiere más… yo ya tengo lo que tengo, quiero lo que no tengo…” o mejor dicho: “Yo ya conseguí lo que quería, ahora quiero otra cosa, más alla de querer eso que conseguí… cambié…” Pero es inevitable caer de nuevo en lo mismo… Esa frase, aunque a mi no me haya gustado en su momento, es real… No hay que dejar de valorar las cosas que tenemos solo por el simple hecho de tenerlas… Esas cosas, que antes de tenerlas seguramente tenían un valor ideal mucho mayor, son las que conseguímos después de luchar para obtenerlas, por lo que deberíamos respetar su valor al momento de tenerlas… Ahora bien, ¿Deberíamos? Es una palabra muy fuerte…

Dentro nuestro hay un vacío… un vacío sin fondo que tratamos de llenar permanentemente con cosas… Pueden ser cosas materiales, puede ser comida, o inclusive puede ser una larga lista de amantes de las que nos sentimos orgullosos… Y sin embargo ese vacío no lo llena prácticamente nada… Si lo pienso otra vez, me doy cuenta que ese vacío núnca se va a llenar… Y eso por un lado es muy positivo, porque nos motiva a seguir adelante, a cambiar los objetivos cumplidos por otros más complicados aun… a mirar a futuro, tener una razón… querer más… Pero también tiene su gran lado negativo, y es que “el pasto del vecino siempre está más verde”… o sea, nada nos alcanza… todo podría ser más y mejor… y núnca logramos disfrutar plenamente todo lo que tenemos, porque estamos pensando en todo lo que queremos tener… y aca, de nuevo, se puede entender tanto con cosas materiales o como con personas… Porque muchas fueron las veces que uno no se daba cuenta a quien tenía a su lado hasta que lo perdió, y el que diga que no le pasó, bueno… lo felicito pero no está excento a que le pase en un futuro no muy lejano… Porque uno se achancha… uno se acostumbra y deja de ver el valor de las cosas en el infierno cotidiano…

El otro día me junté con amigos en un parque gigante con pileta, y me pasé todo el día acostado en una colchoneta inflable flotando a la deriva, mientras charlaba con mis amigos y comíamos fruta, escuchábamos buena música, fumábamos… y en un momento me vi, acostado ahi con la mano en el agua nadando con mis dedos para acercarme a la orilla a tirar la ceniza de mi cigarrillo, y me di cuenta… o mejor dicho, nos dimos cuenta… y empezamos a charlar de lo que estábamos haciendo y como no existía placer más absoluto que hacer exactamente eso que hacíamos… pero no nos alcanzó… porque uno salto de su paz interior y comentó que le gustaría que hubieran más mujeres en la pileta…, y otro comentó que le gustaría tener una novia a quien querer y poder compartir este tipo de circunstancias, y otro más dejo entender que, por el contrario, hubiera preferido que su novia no esté en ese lugar y momento para ver a otras mujeres… En definitiva, a modo de chiste, empezámos a encontrar todas las falencias que considerabamos válidas y que hacían que nuestro momento fuera deficiente para completar el vacío de nuestra alma…

Los más románticos dicen que ese vacío se llena con el alma de la persona que amás… yo no creo en el alma… yo creo en querer a alguien mucho, amar, dar la vida por el cariño que te une con otra persona… pero que cuando uno muere, muere… y uno nace solo y muere solo… Ese vacío no se puede llenar con nada…

Positivamente, por suerte, terminé dándome cuenta que, si bien considero que no se puede llenar, si se puede tapar… Cuando un pozo es demasiado profundo como para llenarlo, lo mejor es ponerle una placa encima, asegurarla bien, y que el agujero quede sellado… vacío por dentro, pero sin peligro de que alguien caiga en el… En este caso sería lo mismo… Taparlo un rato… aprender a no escuchar sus demandas constantes de alimento… a hacer oídos sordos a nuestras interrogantes necias que nos perjudican… Frenar, pegar un vistazo y entender donde están parados nuestros pies, y valorar eso… valorar a nuestros amigos que están siempre ahi para nosotros o nos bancan nuestros peores defectos, no siempre gratuitamente pero si los bancan… A esa mujer que me da cariño abiertamente con todo lo que ello puede significar, y que en la mayoría de los casos termino haciendo sufrir… A la familia que TIENE que estar pero igual lo elige, como dice la publicidad… e incluso a toda esa gente molesta o desconocida, pero cordial, amable y respetuosa, que obra para que la sociedad funcione correctamente y no nos matemos todos con todos…

No se, me parece que todo está armado sobre una suerte necesaria de mentiras… todo está calculado, premeditado para lograr un objetivo y no fluye, no es natural, no se deja al “ser” y se recurre al “deber ser”…

En fin…, yo se que me colgue pensando, y se que es una reflexión trillada y comunacha… y que muchos de los puntos de arriba tienen contraposiciones y argumentos valederos de otros puntos de vista… Por suerte, yo soy solamente un boludo más, y todavía cada uno puede pensar y decir todo aquello que tenga ganas…

… pero como me gustaría poder llamarla en vez de tener que dejar pasar unos días…

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